Leo en meneame otra nueva noticia de las consecuencias que traen las magufadas: Un “sanador” que muere por no querer ir al médico.
Si todos los sanadores, reiquistas y demás morralla magufa estuvieran en la cárcel tras cosas como ésta, el mundo sería un lugar mucho mejor. Y se salvarían más vidas, incluidas las de ellos mismos, como hubiera sido este caso.
Hay quien defenderá que fue la decisión de este hombre morir, y que su caso es igual de defendible que el de las personas que piden la eutanasia por tener una enfermedad terminal incurable. No puedo estar de acuerdo. Una persona en esa penosa situación, es perfectamente consciente y libre de elegir lo que quiere hacer con su vida. En cambio, un magufo tiene el cerebro lleno de basura pseudo-científica que le impide pensar con claridad. Si se cree que echándose miel en una herida se le va a desinfectar, o que poniendo sus manos sobre su cuerpo y “canalizando la energía universal” se va a curar… me temo que no tiene sus cualidades mentales a pleno rendimiento, y no está en condiciones de elegir.
Y que en pleno siglo XXI sigamos aguantando la lacra que suponen estas bobadas…